LAS MEDIACIONES DEL PROCESO DE RECEPCIÓN
La Educación para los Medios es un tema fundamental y necesario ya que forman parte de nuestra sociedad y están continuamente expuestos a los ciudadanos. La mediación de los medios por parte del emisor, es decir, el productor de los productos audiovisuales es el que siempre ha tenido más protagonismo. Ha primado la comunicación unidireccional y no se ha tenido en cuenta al receptor. Sin embargo, también existe la mediación por parte del receptor. Es decir, podríamos hablar de una mediación de los medios EMEREC. Guillermo Orozco Gómez y Mercedes Charles Creel en el artículo “El proceso de la recepción y la educación para los medios: Una estrategia de investigación con público femenino”, nos proponen centrar la mirada en el receptor y en lo que le rodeada y forma parte de su vida. Concretamente hablamos de la Mediación Múltiple, es decir, de tres tipos de mediación por parte del receptor: la mediación cognoscitiva, la mediación institucional y la mediación del entorno.
La mediación cognoscitiva como su propio nombre indica es la que parte de nuestro interior, de nuestra forma de ver y percibir lo que nos rodea. “Los patrones y hábitos de conocimiento que definen los modos en que prestamos atención y comprendemos cotidianamente”1 son factores esenciales dentro de este tipo de mediación. Lo interesante de este enfoque es el interior del sujeto, sin embargo, no debemos olvidad que todos los mensajes son productos hechos bajo un punto de vista concreto (independientemente de su intencionalidad) ya que nada es objetivo al cien por cien. Es por ello, que los mensajes dependen de los ojos que los hacen y los ojos que los miran.
La mediación institucional es nuestro propio entorno, es decir, los escenarios donde nos movemos y donde convivimos día a día: la escuela, la iglesia, el trabajo, los parques, etc. Es importante analizar que tipo de medio y entorno es, qué ideología tiene, qué objetivos, qué intenciones... ya que todo ello nos influye. Estamos mediatizados por las “Comunidades de Interpretación”1. Otro factor a tener en cuenta son “los mecanismos y estrategias de legitimación de los mensajes y sentidos de cada institución social, así como los métodos de inculcación de sus diversos universos axiológicos”1. Por ello, una educación crítica es obligatoria. No podemos escapar de nuestra propia mediación cognoscitiva, y tampoco podemos eliminar la mediación institucional, pero sí podemos “controlarla” en sentido amplio del término, es decir, educando a las personas y creando ciudadanos críticos y consecuentes.
La mediación del entorno implica que la mediación por parte del receptor viene dada desde tres perspectivas importantes dentro de su vida: situacional, contextual y estructural. La perspectiva situacional es la que se surge dentro del hogar, es decir, de nuestro entorno más directo e influyente desde que venimos al mundo. Nuestra familia es un factor influyente y ayuda a crear lo que somos: nuestra identidad individual y social. Es importante analizar los medios dentro del hogar, no sólo desde el punto de vista cuantitativo, sino también desde el uso y función que se les da. La mediación también viene dada de la interacción que dentro de un hogar se tiene con los medios audiovisuales. Desde la perspectiva contextual, vemos que la mediación se produce desde nuestro segundo entorno más directo, diría yo, después del hogar. Es decir, el trabajo, nuestros hábitos, nuestras raíces... Compañeros de trabajo, amigos, nuestra procedencia, nuestros hábitos y costumbres, nuestras aficiones y lugares de ocio son ejes importantes y a tener muy en cuenta dentro de la mediación audiovisual. Y finalmente, la perspectiva estructural, procede de “la clase social, el género, la etnia, la edad y el estrato socioeconómico al que pertenecen los públicos”1. Estos aspectos influyen en todo momento no sólo a la hora de recibir los mensajes, sino también a la hora de producirlos y emitirlos.
Como podemos ver y a grandes rasgos podemos decir que vivimos con la mediación de los medios. Es imposible escaparse de ella. Lo que sí podemos es educar para los medios e intentar crear desde que somos niños cierta concienciación y sentido crítico. Es importante que sepamos decidir qué y porqué vemos o aceptamos un mensaje u otro. La mediación desde el punto de vista del receptor es igual o incluso más importante que la que proviene del emisor ya que es la que continuamente está con nosotros, nos rodea y forma parte de lo que somos. Nuestro interior y manera de ver y percibir los mensajes e ideas pertenece a nuestra personalidad y carácter. Sin embargo, como hemos podido ver hasta la mediación del receptor viene impuesta y nos influye desde agentes externos pero muy cercanos a nosotros.
Bibliografía
(Recomendada y facilitada por la profesora Patricia Ávila).
Orozco Gómez, G. y Charles Creel, M.: “El proceso de la recepción y la educación para los medios: Una estrategia de investigación con público femenino”.
1 Citas textuales del mismo artículo.
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